Sudakia prometida

Promesas I

Dios le prometió tierras a Abraham. Promesas hipotecarias de campaña. La tierra prometida. Desde entonces hay quilombo inmobiliario.

Sudakia es el camino. Pero este camino está fangoso.

Lo prometido es deuda. En el tercer semestre llegará Sudakia.

Si …deuda. Deu-da. Ahora tiene que pagar los intereses de la deuda que contrajo para pagar los intereses. Sudakia es el camino . Ja!….


Promesas II

El rema, rema. Rema en dulce de leche.

Ilustración. Grego. Afanado de su blog. Pinche y salúdelo de mi parte.

El le promete todo. El oro y el moro.

Y ella accede.

Ilustración de Flavita Banana. Los derechos le pertenecen.

Bueno. Casi.

 

 

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Sudakia en movimiento (a no bajar la guardia)

Muchas veces me pregunto: ¿que estamos haciendo acá?
Dejo de pensar y veo que, al final,
siempre estarás, siempre estarás en mi.
He llegado a no escucharte tocar fondo.
Tanta inmensidad, perdidos de verdad aquí;
y es que siempre estarás, siempre estarás en mi.
Una voz, como un sentimiento, como una canción;
algo mas que me ayude a respirar,
a seguir, a no bajar la guardia, siempre a seguir,
no esperes, no te enseñan a vivir.
Movimiento, las cosas tienen movimiento;
la oportunidad de estar en libertad
es que siempre estarás, siempre estarás en mi;
como un soplo, como una lluvia o como un rayo de luna
oxigenaras mi vida hasta estallar…
y es que siempre estarás, siempre estarás en mi.
Una voz, como un sentimiento, como una canción;
algo mas que me ayude a despertar,
a seguir, a no bajar la guardia, siempre a seguir,
no esperes, no te enseñare a vivir…

Hija

De diciembre de 2012 llega a Sudakia desde el blogsito viejo para saludar.
Juan Quintero le puso Regalitos, pero para mí es hija. Él la escribió para la suya. Y yo lo pongo pensando en la mía. Es un fragmento del espectáculo “Letras Peregrinas”, con Luis Pescetti, en la Casa de Tucumán, en el ciclo “Amigos de Juan Quintero” .

Una flor recogida por la calle bebe

un pais con su bandera.

Un jardin a tu gusto y de tu talle bebé

y una tarde con manguera.

Una historia contada con canciones bebe

susurrando despacito

con princesas piratas y dragones bebe

y pastillas de mosquitos.

Calesita una vez a la semana bebe

el paraguas cuando llueve.

Golosinas después de la mañana bebe

mi cariño cuando quiera.

Un sillon con tu forma y con la mia bebe

al costado de la tele.

Un mordisco en el pie pa que te rías bebe

sana sana si te duele.

Galletitas crocantes con aroma bebe

repartidas en pedazos

para dar de comer a las palomas bebe

o volver sobre tus pasos.

Cerraduras plegarias y desvelos bebe

por tratar de protegerte.

Pulseritas y hebillas para el pelo bebe

de amuletos de la suerte.

Guardare para siempre y por si acaso bebe

lo mas puro de mi vida.

Un cantero de besos y de abrazos bebe

para verte florecida bebe.

Cuando hay que llorar. Cuando hay que reír.

Cuando se enciende la tarde me da por cantar
mis tristezas y alegrías
paloma mía, hasta otro día será.

Lloro cuando hay que llorar
río cuando que hay que reír
dejo que pase nomás
en mí.

Fragmento de Paloma de Juan Quintero


Bueno…no precisamente. Yo río cuando hay que llorar.

 

Rey pelotudo, grúa y Paloma

Camino a Sudakia pasé por debajo de una grúa inmensa. De esas que se parecen a una jirafa.
¿Por qué me resultaba tan familiar si era la primera vez que la veía?…

Muchas veces sucede que un sonido, un olor o una imagen me remiten a otra circunstancia.
Tuve que sentarme a ver y esperar que el recuerdo se presentara.
Y poco a poco, sin anunciarse, llegó:
La voz de Luis Pescetti y las cartas de Paloma al Rey de la Cabina.

Luis comenzó a escribir estos textos cuando estaba en Méjico. Fue decubriendo que se trataban de cartas de una muchacha de 19 años que escribía a un hombre algo mayor que había partido… huido… escapado de su amor a trabajar en la cabina de una grúa jirafa…Ella lo hacía como una manera de entender por qué… y para seguir con él.

Querido Rey de la Cabina:

¿Por qué llamamos amor al amor?
Con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema,
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo que canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie.
Yo, que nunca te tendré.

Y aunque no te lleguen mis correos
te escribo,

y aunque no sepa si los lees,
te escribo.
Te escribía.

Volvé, pelotudo! Collage de Federico Hurtado

Habrá un momento en que sentirá cierto odio por el Rey de la Cabina. Y ganas de gritarle como haría Federico Hurtado: Volvé, pelotudo!

Si Ud quiere vibrar, emocionarse, reír, cantar, le propongo que escuche y vea esta dupla:  Juan Quintero y Luis Pescetti.

Luis va leyendo doce de las cartas de Paloma y Juan va mechando canciones que se vinculan íntimamente con el texto. Por una hora de su día, Ud estará en Sudakia.

Le recomiendo que lo vea/escuche sin contaminación visual/auditiva/psicológica. Así como para poder ver un cielo estrellado hace falta escapar de la ciudad, para ir a Sudakia, hace falta el íntimo deseo de hacerlo.
Bienvenid@s (Se lo escribo con el libro Cartas al Rey de la Cabina en la mano. Es una edición deliciosa de Fondo de Cultura económica, de tapas duras e ilustraciones del ruso N.T (Sí, como si fuera Notas del Traductor. No pude averiguar su identidad)