Sudakia, light my fire

El Bigotón templando.

El Bigotón a más de 900º C.

En las entrañas de fuego del Bigotón

La alquimia del fuego y el barro.

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Les tragédies minuscules

Camino a Sudakia suelo mirar para arriba. Aún los días de lluvia.
Se ven cosas interesantes.

Mural Bansky. Pinche para agrandar

El tipo logró escapar. Y en pelotas, corría tropezando con sus piernas. Cantaba.

Seguí caminando impresionado.
Y recordé otra pequeña historia de ventanas.

Con los dedos de una mano

Antes de partir, si es primavera, hay que tener buena reserva de loratadina. ¿En Sudakia habrá alergia?…
Una bolsa de caramelos media hora para convidar. Son mágicos: das un caramelo y un extraño se transforma en próximo en un santiamén. Amará u odiará la bolita del media hora y se iniciará un diálogo incidental sobre la infancia. Siempre pasa.


Una bobina de Renault…¿En Sudakia habrá repuestos?…
Papel higiénico para no pasar un mal momento. Pueden ser pañuelos descartables. Me dijeron que en Sudakia no existen y uno queda como un rey si regala un paquete.
Ahora que lo pienso también se puede ir en micro. El 273 letra H ya sé que no te deja, pero no pierdo las esperanzas con el Norte. El Plaza por Centenario tampoco. Hice una lista larga de los que no llegan. Sólo sirve para mí (quién te dice que a vos la H no te deje en la puerta).
Mis hijos van a Sudakia en carretilla. Los llevo por el jardín hasta que la espalda dice basta. Llegan cuando los oigo reír. Ahí ya estamos todos.
Igual conservo la bobina de Renault…por costumbre, siempre puede servir aunque sea como proyectil.


¿Hará más frío o calor que aquí?…
Una batería de celular y el cargador.
Ché… pará… me dejaste pensando…¿Es bueno quedar como un rey?…¿Por qué un siantiamén?…
En Sudakia no debería haber reyes. Se restaura “periquete”.

En el Kula y en el Potlatch aprendimos que más se tiene cuanto más se da y que las cosas están hechas para ser dadas.

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Sténcil La Plata. Si todos los peones somos reyes…
Foto: El Sudaca Renegau. Licencia CC 2.0

Acá, nunca el peón se come al rey (o contaditas veces con los dedos de una mano) pero en Sudakia…si todos somos reyes… ¡Tampoco! 🙂