El derecho en Sudakia.

Caminando hacia Sudakia pensaba. ¿Habrá leyes en Sudakia?…

Algunas son como inevitables. La de la  gravedad, por ejemplo. Pero ¿Inevitables?…

Sin dilaciones llamé a mi abogado… en realidad el jefe del buffette que sigue mis pleitos.

-Hola, ¿Dr Sin Perjuicio?-…

-No, si vua sé el Doctor Citado Nosocomio-, me descerrajó a lo guaso cordobés.

-No se haga el vivo,  cagatintas, le espeté.

No se lo esperaba. Silencio. ¿Cortó?…¡Cortó!….  -¡Andá a la puta que te parió!….-

No sé para que puteo si ya no puede escucharme…¿En qué andaba?… ¡Cierto!… La cuestión de las leyes en Sudakia.

La norma, la pauta, la ley, instala un límite externo al vínculo social. Los regula.

Algo se nos impone independientemente de nuestra voluntad.  Sería lo que según Durkheim distingue a una sociedad compleja de una sociedad simple. Para Levy Strauss separa la naturaleza de la cultura. Según  Hobbes es una herramienta del estado, junto con la fuerza lo que se impone para que el hombre, lobo del hombre, no libere su naturaleza lobuna y todo sea un caos.

Bueno. ¡Qué cagada!…  A la mierda las leyes y el Dr. Sin Perjuicio. Vamos por los contratos libres y los pactos voluntarios. Complejicemos las sociedades complejas hasta volverlas simples. Otra de  las características de las sociedades complejas, versus las sociedades simples, es la solidaridad orgánica.  Pues volvamos a la solidaridad mecánica: pacto voluntario, es decir, volvamos al acuerdo entre partes.

La ley del gallinero (esa que está en artículo cuarto, que dice que el de arriba caga al de abajo) no sería necesario abolir, puesto que en Sudakia no habrá arriba y abajo.

Seguí caminando  autocomplacido.  Casi en Sudakia.

Levanto la vista y en un local de electrodomésticos están encendidos varios televisores. Muestran una manifestación, corridas, gases. Están desalojando manifestantes de movimientos sociales que reclaman por comida. Los siguen los señores del palito. ¿Qué palito?

Guión y dibujo de Quino. Los derechos le pertenecen

El señor del palito y gorra me aclaró todas las dudas con ese pragmatismo amoroso que tiene el brazo de la ley.

 

Anuncios

Contramanual de Sudakia III

Buscando Sudakia en la biblioteca pasé a la hemeroteca. Estaba ahí el diario de hoy, ese que dicen que el lunes sirve para envolver papas. Pero en las bibliotecas no hay  papas.

Descontaba que  Sudakia no estaría en  los diarios. Ya lo dijo Sabina. “En el diario no hablaban de ti, ni de mi”.

Y encontré una Guía. La escribía José Pablo Feinman. Bueno, la guía estaba disimulada dentro del diario y a su vez dentro de una nota de opinión. La nota se titula El elefante en el bazar. Y ahí  hay pistas. Contrapistas.

(…) La Guía del perfecto neoliberal. Hay que abrir el país, facilitar las importaciones, exportar lo que el mundo requiere de los países emergentes,

Sin pan y sin trabajo 1894. Ernesto De la Cárcova. Óleo 125,5 x 216 cm.

traer inversiones, lluvias de ellas, someterse a EEUU, pedir créditos al FMI, ajustar los salarios (que son un gasto), esquilmar a los jubilados, viejos que de nada sirven, tener una policía brava, de gatillo fácil, porque el pueblo es naturalmente bochinchero y hace huelgas y manifestaciones callejeras que entorpecen el tránsito,

Sin pan y sin trabajo, Mario Scalerandi y Semola Souto, Témpera sobre papel. Portada de la revista Fierro, septiembre de 2018.

hacer pactos con Europa, que es el taller del mundo como ya enseñara Adam Smith y nosotros el abundante granero, poner hermosa la ciudad de Buenos Aires, que es de ellos, del país que hicieron, ya que hicieron una ciudad sobre la ruina y la derrota de las provincias, nunca un país, y tienen campos, y son los dueños de la tierra y los que deben gobernar porque son superiores. Eso les dice la Guía del perfecto neoliberal, a la que obedecen casi ciegamente. (…)

 

José Pablo Feinman. Diario Página, 1/09/2019

Sudakia es un deseo de distintos tamaños. A veces como una flor,  como un helado, como un país, como un continente.

 

Contramanual de Sudakia ll

Sigo buscando Sudakia en las bibliotecas. Parece una tarea vana,  infructuosa. Es al pedo.

El manual del niño neoliberal que encontré da pistas. Hay que seguir sus consejos exactamente al revés.

Aunque pesimista, no me voy de la biblioteca. Veo unas  Fierros apiladas. Sudakia puede esperar. Me leo una al azar. Marzo de 2018. ¡Otro manual adentro!

Fierro reedita el Manual del Gorila, publicado por primera vez en 1964. Los autores son Carlos del Peral (guionista) y Kalondi (dibujos).

Este manual irrumpe en el contexto represivo de la participación militar en la política  (Plan CONINTES durante el gobierno de Frondizi) y las vanguardias artísticas y culturales de las que participan Del Peral y Kalondi (Instituto Di Tella, etc).

El significante “Gorila” había hecho su aparición pocos años antes de esta publicación. Apareció por primera vez en sketch de Aldo Cammarota  en el programa de radio La Revista Dislocada en 1955 en referencia a la Revolución Fusiladora  (Leonardi y compañía).

A fines del 55 había una sola raza de gorilas variopinta: los antiperonistas. Pero es posible hacer una taxonomía más compleja. Este es un primer esbozo.

Puede descargar este manual en pdf pinchando aquí.

Los gorilas han seguido reproduciéndose. El significado se ha ampliado. Podría ser sinónimo de anti-popular, despegándose de sus orígenes y con la posibilidad de internacionalizarse. “Facho”,  “oligarca”, “agrogarca”, “garca” son otros términos emparentados.

Sudakia queda en la misma dirección pero en sentido contrario.

Mandarinas de Sudakia

Polenta con pajaritos . La nuca donde la ley no llega. Maravillosa fruta la mandarina robada. Te dejaba olor a choreo, a un sano choreo cítrico. Te dejaba olor a hojas verdes y la sensación irremediable de ser verde como las hojas. Y te dejaba la sensación inigualable de haber trepado paredes ajenas para recuperar algo tuyo

 

Cuando la ley te espiaba, las mandarinas robadas se ponían más gordas, más jugosas. Les crecían más gajos, se hacían más tentadoras. Recuperarlas se volvía más justo. Cuando la ley espiaba, el clima se ponía más tenso, y la tentación dibujaba aventuras en el aire, aventuras con formas de mandarinas robadas. Cuando la ley espiaba, las mandarinas se transformaban en “bocatos di cardinale”, en jugo de la misma vida.

Como decía El Conejo “no sé para qué dicen que la justicia es ciega, si se le nota perfectamente” y mientras lo decía arrancaba mandarinas con más bronca, como para equilibrar una balanza eternamente desequilibrada. Y daba la sensación de querer llegar a un número de mandarina robadas inalcanzable, imposible de recuperar. “Se le nota perfectamente”, decía El Conejo. “Y también… A quién se le ocurre darle semejante cargo a un ciego”. Y la remerita del Chiripa se inflaba más y más.

Cuando la ley te descubría, se la enfrentaba con varios estilos a saber: Uno, pirar convertido en una verdadera centella humana, arrojando las mandarinas robadas, el honor, la compostura, y eventualmente, algún pedo. Dos: demorarse algunos segundos más para comprobar hasta qué punto había crecido el valor, y salir disparado en el momento en que la cobardía invadía los esfínteres. Tres: igual al primer punto pero aferrado fuertemente a las mandarina robadas.

y Cuatro: la opción más estresante o más valerosa. Quedarse y hacerle frente. El Conejo era muy amigo de este último estilo, por lo que El Chiripa y El Pirincha jamás dudaban en abandonarlo sabiendo que el tipo se las arreglaría solo y perfectamente bien. Y que, como él mismo les decía “huir rima con vivir y con morir, pero ustedes son los poetas”.

Treparse a las paredes es cosa de pibes y de hormigas. Treparse a las paredes y llegar al mundo de la copa de los árboles de las mandarinas robadas, sentirse rodeado de vitamina Cé. Inyectado a la savia que trepaba por las venas de las ramas y de los brazos. Abrazado por las hojas verdes, casi alado. Un Tarzán latinoamericanizado. Treparse a las paredes es cosa de pibes y de hormigas. El brazo armado de la ley no sabe nada de eso. Sabe de palazos en el lomo, balas en la nuca, borceguíes en el hígado. Ya lo decía El Conejo. “Si quieren ayudar a la policía peguensé solos”.

El Conejo dominaba perfectamente el terreno que se extiende entre los pies descalzos de la ilegalidad y el brazo armado de la ley. Por eso, no solo optaba por hacerle frente. Además sentía un irrefrenable deseo de divertirse desmesuradamente, de gozar, de ser un hijo de mil putas, de jugar con la punta del dedo gordo en el finísimo límite de la cordura. De ser el valiente vivo más vivo de todos los valientes. De desparramar puñados de astucia en la enormidad de la palabra prudencia. De cagarse de risa cuando más seria se ponía la cosa. De dominar perfectamente el terreno que se extiende entre los pies descalzos de la ilegalidad y el brazo armado de la ley. De ser…una buena mandarina.

Maravillosa fruta la mandarina robada y borde de las paredes donde la ley no llega. Y el mundo de las copas de los árboles de las mandarina robadas donde la ley no llega. Y el corazón ágil donde la ley no llega. Y la huida rimando con vida, donde la ley no llega. Y la remerita embolsando mandarinas recuperadas donde la ley no llega. Y los riñones donde la ley no llega. Y la nuca donde la ley no llega. Maravillosa fruta la mandarina robada. Y escupir ese hollejo donde la ley no llega. Como decía El Conejo. “Huir rima con vivir, y con morir, pero ustedes son los poetas”. Los obligaron a descender del auto y los trataron mal. Les pegaron un poco. Fabián Benigni gritó. “¡Paren de pegar!” La frase fue tomada por el sargento de policía argentino Orrego como una falta de respeto y cargó el arma. Gustavo Bogado, el amigo de Fabián se dio vuelta y lo vio. El sargento de policía le disparó un tiro a quemarropa mientras otro policía lo tenía agarrado. La bala le rozó el cráneo. La cabeza de Fabián explotó. Un policía más al lado miraba. Otros tres policías se reían. Fabian Benigni murió en el hospital Clemente Álvarez de Rosario el 18 de noviembre de 1991. Un año después le dedico esta historieta. Guión y dibujos El Tomi (Tomás D’Expósito), Revista Fierro, nº 100, Buenos Aires Diciembre de 1992.

 

La hermana de Victor Heredia, fue secuestrada y desaparecida por la dictadura militar argentina. Al momento de su secuestro Cristina Cornou tenía 28 años, estaba embarazada de 4 meses y trabajaba como maestra en la Escuela 19 de Moreno.

Victor compone esta canción recordando sus robos de mandarinas en la infancia.

 

Mandarinas

Recuerdo cuando niño robaba mandarinas

redondeces de oro que una dulce vecina

cuidaba de mis garras, mis garras asesinas

como quien cuida al tiempo que no arruine la vida.

Yo esquivaba en la siesta la leve ligustrina

sobornando a su perro con sobras de cocina

y entraba al terrenito de doña Catalina

que dormía su sueño tras pesadas cortinas.

Alzaba mi tesoro y escalaba la encina

despues con un silbido le avisaba a Cristina

y comíamos juntos y ella a veces reía

con risa transparente y fulgor de aguamarina.

Silbo de vez en cuando para ver que sucede

aunque hace tantos años que talaron la encina

y aunque no me lo crean a veces siento risas

y un perfume en el aire como de mandarinas.

Víctor Heredia

Sudakia tucumana

¿Y si Sudakia llega a ser tucumana?… Ya lo jazzeó el Cuchi.

Si llega a ser Tucumana

Si la cintura es un junco
Y la boca es colorada,
Si son los ojos retintos…
Esa moza es tucumana.

Eulogia. Ilustración de Roberto Fontanarrosa

Si es dulce como esa niña
Y airosa cuando la bailan,
Si te gana el corazón…
Esa zamba es tucumana.

Y si la moza y la zamba llegan a ser tucumanas,
Ahogate en agua bendita que ya ni el diablo te salva.

Si es redondita y jugosa
Lo mismo que una naranja,
Si es noche cerrada el pelo…
Esa moza es tucumana.

 

 

Si a las sombras del pañuelo
Le va anudando distancias,
Si te consuela y te miente…
Esa zamba es tucumana.

Miguel Ángel Pérez (Letra) – Gustavo Cuchi Leguizamón (música)

Hernán Ríos agarra la partitura ya medio jazzeada por el Cuchi y le pone su toque.

Sudakia es zamba.

Pascin pinta Sudakia

Pascin es el seudónimo de Julius Mordecai Pincas (1885 -1930), pintor de origen búlgaro nacionalizado estadounidense que vivió en Francia.

Le pedí que me dibuje Sudakia. Que arranque con algo…No sé..¡Una ola!…

Como no soy bueno para el dibujo le encargué a Sfar que dibuje mi pedido de dibujo a Pascin.

Novela Gráfica Pascin: La java bleue. de Joann Sfar 2006. Página 9

Pacin dibuja minas en pelotas. También le va la explicación de la ola, porque sus modelos y él mismo permenecerán solo segundos inmóviles.

Pedirle a Pascin  que dibuje Sudakia es complejo. Necesito definir las cosas, ponerles nombre. Pascin se enoja.

Novela Gráfica Pascin: La java bleue. de Joann Sfar 2006. Página 71

Me manda a la mierda. Se va al cabarulo Le Sphinx  a escuchar a Frehel. Ella está hecha bosta, pero canta como una diosa.

 

 

Sudakia diversa sin desigualdad

El 2 de abril es el día mundial de concientización del autismo. Tengo tres hijos dentro del espectro autista. Mañana habrá actos, edificios iluminados de azul como estrategia de visibilización del tema. Una “lucha” en el marco de la reivindicación de las diferencias. Una lucha por reconocimiento, en palabras de Nancy Frazer.  Participaré con dos de mis tres hijos.

Fraser distingue las luchas de redistribución (lucha de clases, por ejemplo) y luchas por reconocimiento (las de las minorías sexuales, étnicas, de género, etc).

Hay que distinguir entre desigualdad y diferencia. La desigualdad implica asimetría, relaciones de dominación/subordinación. La diferencia solo denota variaciones.

La izquierda clásica (si es que esa expresión tuviese algún sentido) designa como contradicción principal la lucha de clases y las demás como contradicciones secundarias. Fraser propone articular ambas luchas: no solo lucha de clases y subsidiariamente lucha de género. Las mujeres, por poner un ejemplo, no solo son diferentes a los hombres. Están subordinadas en una cultura patriarcal.

En estas coordenadas de tiempo y espacio donde me encuentro: Una sociedad capitalista, patriarcal, sexista, xenófoba, heteronormada implica que toda diferencia es una desigualdad.

En ese sentido, el día del autismo, como tal me convoca, pero no especialmente. (aunque cumpliré mis deberes de padre con remera  azul y repartiré panfletos de la asociación a la que pertenezco).

El 21 de Marzo fue el día para reflexionar sobre el Síndrome de Dawn. Entonces se convocaba para usar una media de cada color.

Creo que es necesario articular las luchas por la diferencia y no crear guetos de lucha. Y atender a la asimetría. No es lo mismo ser autista de familia con buen ingreso que autista pobre. El llamado “techo de cristal” que propone algún feminismo,  existe. Pero no jodamos. Milagro Sala es proletaria, india, mujer y activista política. Y todo eso juega junto.

Así, que rompiendo mi tradición del 2 de abril, no pondré Blue Train de Coltrane. Volverá la historieta del genial Trillo. En “El Reino Azul” se muestra la resistencia a la opresión, y la reivindicación de la diferencia sin desigualdad.  Y el azul. ¡Bingo!… Sudakia será diversa sin desigualdad.  Gracias Carlitos. Te extraño

Revista Fierro, (Primera serie) con dibujos de Enrique Breccia, Guión de Carlos Trillo. (Fierro 12,  año 1985 editorial La Urraca, Bs, As, Argentina)

(Pinche vara ver grande)