El doctor Tissot y los problemas de la nación

Robado al blog Arte Floral para Rumiantes.

Artefloralpararrumiantes

En España a los ministros, cuando se les ha pasado la amargura del cese, se les hace un retrato. Un retrato por cuenta del erario público, naturalmente, que hermoseará las paredes del ministerio. Es una costumbre no exclusiva de este país que desde la administración central del Estado se ha derramado a las periféricas. Y así podemos encontrar retratos de presidentes autonómicos, alcaldes, concejales, consejeros, presidentes de diputación, etcétera embelleciendo los corredores de tantos caserones, conventos o caballerizas reconvertidas en templos del poder civil después de la correspondiente —y siempre carísima— intervención arquitectónica.

Antes de hacer el retrato del ministro cesante, se deja pasar el tiempo del duelo. Es lo prudente, porque un ministro recién destituido es como una cinta de lomo de cerdo sin castrar. Puro bravío. No es bueno que ese bravío eche a rodar por los pasillos del ministerio que luego han de recorrer los representantes de las grandes corporaciones…

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