¡Basta de industria!

En 1817, cuando hacía poco que teníamos la junta de gobierno patriótica, y mientras San Martín vencía a los realistas en la Batalla de Chacabuco, en Inglaterra David Ricardo publicaba Principios de Economía Política y Tributación, un texto que junto con Las Riquezas de Las Naciones de Adam Smith, constituirían el paradigma de la doctrina económica liberal.


David Ricardo le dedica solo dos párrafos a su principio de Ventajas Comparativas. Sintetizando, el tipo dice que cada país debe especializarse en la producción de aquellos bienes en los que posee alguna ventaja comparativa en relación a otros. La ventaja de los países debe encontrarse en bienes distintos. Si producen lo mismo no habría intercambio.
Argentina se especializó en trigo e Inglaterra en industria textil. Pues bien, entonces que cada uno se dedique a lo que mejor sabe y puede, y así, en un contexto de eliminación de los proteccionismos mercantilistas, se beneficiarán todos.
¡Minga!. Así nos fue cambiando bienes primarios por tecnología. Le malvendemos al precio que nos indican nuestras materias primas y luego pagamos fortunas por los productos que elaboran con ellas. Un negocio redondo.

Esas ideas fueron conformando lo que luego se dio en llamar división internacional del trabajo. Desde tiempo de la colonia nos toca ser proveedores de materias primas.
Cada vez que un país periférico se le ocurre desarrollar industria, los países centrales los pasan por arriba: les generan guerra (como hizo Inglaterra con Paraguay para abortar su proceso de industrialización –Guerra de la triple Alianza-, o les forman las clases dirigentes en escuelas de economía neoclásicas (Escuela de Chicago, monetarismo y doctrina del shock)   y generan que los colonizados reproduzcan el discurso del colonizador (como decía Fanon) o les forman militares cipayos en la Escuela de Las Américas.

Pero esta vez los neoclásicos llegaron al poder político por medio del voto popular.

A fines de los setenta con el gobierno de dictador Videla, el minisrtro de economía José Alfredo Martínes de Hoz planteó que los países deben aceptar el lugar que les fue asignado en la división internacional del trabajo. Que había que terminar con la protección de la industria: que solo debían sobrevivir las industrias que estuvieran  en condiciones de competir con las grandes del centro.

Dicen que la vicepresidenta de manera no oficial dijo ayer en sala de prensa de Casa de gobierno a los periodistas allí presentes:

El modelo de Macri es India. Somos un país agroexportador y de servicios. Basta de Industria.

Grabriela Michetti, vicepresidenta de Argentina

Cambiemos no expresa ningún cambio de lo propuesto por David Ricardo en 1817.

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2 pensamientos en “¡Basta de industria!

  1. están preparando los festejos de los 200 anios para el 2017 ( en las nuevas pc para totos y totas, no habrá esas horribles ñ’s)

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