El deseo en Sudakia (dialéctica sudaca II)

Joann Sfar nos intenta engañar. En la novela gráfica Sócrates, el semiperro con  dibujos de Christophe Blain en el tomo uno: Heracles. supuestamente habla de Heracles (Hércules).  En los diálogos y situaciones que tiene con su perro parlanchín (que no se llama Diógenes sino Sócrates), en realidad habla de Hegel y la dialéctica del amo y el esclavo (sin mencionarlo).

Lo probaré:

En la “Fenomenología del espíritu”, obra de Hegel publicada en 1807 hay un fragmento que se conoce como “la dialéctica del amo y el esclavo”.
Conviene  diferenciar el deseo humano del deseo animal. El deseo humano “desea deseos”. El deseo de un hombre desea el deseo de otro.

Novela gráfica: Sócrates, el semiperro. Guión Joann Sfar y dibujos de Christophe Blain. Tomo uno: Heracles. Mi amo dice que le gustan las mujeres. Pero lo que le gusta es gustarles

El deseo de reconocimiento no es un deseo biológico. Sería biológico si deseara una milanesa napolitana con papas fritas. El deseo no quiere comida. Es hambre de deseos.

Al estar en una comunidad de deseantes se está en una comunidad de antagonismos,  de enfrentamientos. Se trata de la lucha por ser reconocido. De las dos consciencias que se enfrentan ninguna es el Amo, ninguna el Esclavo. Estas dos figuras son resultado de una lucha. En esa lucha, una de las dos conciencias teme morir. La otra, no. En una de las dos conciencias el miedo a morir es más fuerte que el deseo de reconocimiento.

Novela gráfica: Sócrates, el semiperro. Guión Joann Sfar y dibujos de Christophe Blain. Tomo uno: Heracles. Mi amo no tiene hogar. Nos levantamos al amanecer y vamos adonde nos viene la gana. No tiene fortuna alguna y nunca compra ni vende nada. Cazamos, pescamos, todo gratis. Mi amo es un hombre libre. ¡Lo feliz que puede ser un hombre gracias a su amo!

Este enfrentamiento tiene una resolución porque los dos saben que es a muerte.

En determinado momento se resuelve porque una de las dos conciencias tiene miedo a morir.  Entonces, el cagón, antepone el temor a la muerte a su deseo.

Mi amo no tiene hogar. Nos levantamos al amanecer y vamos adonde nos viene la gana. No tiene fortuna alguna y nunca compra ni vende nada. Cazamos, pescamos, todo gratis. Mi amo es un hombre libre. ¡Lo feliz que puede ser un hombre gracias a su amo!

Novela gráfica: Sócrates, el semiperro. Guión Joann Sfar y dibujos de Christophe Blain. Tomo uno: Heracles. Mi amo nunca piensa en la muerte. Está muy ocupado. Solo piensa en peleas. O en el amor. A veces por las noches cuando se acuesta piensa un poco en ello. Pero se queda dormido enseguida

Morir es un hecho biológico de la naturaleza. Ergo, la conciencia que teme morir se animaliza.

Novela gráfica: Sócrates, el semiperro. Guión Joann Sfar y dibujos de Christophe Blain. Tomo uno: Heracles. -No me vengas con tu juego de siempre de hacer preguntas a las que hay que encontrar una respuesta- -No es un juego. Es un diálogo- -Has dicho que para tu amo las mujeres son como perros- -No exactamente- -¿Qué querías decir?- -Nada. Malos pensamientos- -A veces pienso que hay demasiadas cosas que giran en torno a los deseos de mi amo. Como si las personas que lo rodean no fueran más que satélites-

Hemos llegado en este momento de la dialéctica a establecer las figuras del Amo y del Esclavo. Para Hegel la historia comienza cuando se enfrentan dos deseos. Dos conciencias deseantes. El hombre nunca es sola y meramente hombre. Es Amo o es Esclavo,

Recapitulando la dialéctica hegeliana: Primer momento: las conciencias enfrentadas. Segundo momento: el Amo niega al Esclavo.

Nos dirigimos al tercer momento.

El Amo se relaciona con las cosas indirectamente,  porque  lo que el Amo consume no es la cosa, sino que es la cosa tal como el esclavo la ha trabajado.

El amo  pone al esclavo a trabajar.  El Esclavo trabaja y transforma la cosa, la materia, la naturaleza. El Esclavo, trabaja la cosa y se la entrega al Amo.

El amo recibe lo que el esclavo le da y se transforma en un gordo culón. En un ser pasivo. El esclavo, por el contrario, trabaja para el amo, y al trabajar la materia el esclavo comienza a construir la cultura porque la cultura es el trabajo que el hombre ejerce sobre la naturaleza.

Novela gráfica: Sócrates, el semiperro. Guión Joann Sfar y dibujos de Christophe Blain. Tomo uno: Heracles. -¿Por qué nos sometemos a él asi?¿Por qué obedecemos servilmente al hombre?- -¡Oye!…¡A mi no me incluyas!- -Si. Porque hay que mirar las cosas de frente. Que nos domine nos produce un placer inconfesable pero muy intenso- -¿Pero qué dices?- -Lo que digo es que cuando te dice que te tumbes, lo haces temblando de felicidad gástrica. Dilo: Si te tuviera más respeto le querrías menos. Dilo: te gusta que sea tu señor- -¡Loca!- -Y disimulamos nuestra inteligencia, porque si se enterara de que somos superiores a él dudaría de su poder- -Qué sabrás tu del amor- -Y nos dominaría peor, lo que nos produciría menos placer- -¡Cállate!-

Entonces, la historia humana pasa por el lado del esclavo. Es el esclavo el que con su trabajo para el amo descubre que él tiene una relación con la materialidad que es creativa. Es tan creativa que le permite sentirse más humano que el amo.

El tercer momento de la dialéctica es la “negación de la negación” El esclavo, negado por el amo, ahora, creando la cultura, pone en juego músculo y marulo y es el que niega al amo. El esclavo afirmado en su humanidad, el amo tirado reducido al goce y la pura animalidad de ronquidos flatos y eructos.

Novela gráfica: Sócrates, el semiperro. Guión Joann Sfar y dibujos de Christophe Blain. Tomo uno: Heracles. -No sé qué es lo que me pasa por la cabeza cuando veo a mi amo durmiendo. Yo que soy un tierno me pongo a pensar que si le clavase los colmillos en la yugular, no podría hacer nada. Intento hacer que esa idea desaparezca, pero crece. La insidiosa vocecilla salvaje sigue su discurso. Y la voz salvaje me dice que no puedo dejar escapar esta oportunidad. Que si le muerdo tengo que asegurarme de matarlo, porque si no me molerá a palos. ¡Me pega aunque no haya hecho nada!

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