Atraso cambiario y el círculo rojo

A principios del Siglo XIX el empresario David Ricardo planteó el concepto de las ventajas comparativas.
Estaba en el desarrollo de la revolución industrial. Por otra parte estaban los terratenientes: eran la aristocracia (agristócratas), los dueños de la tierra. Intereses contrapuestos: industriales vs agristócratas (parecido a lo que ocurre en esta parte del sur entre industriales y gauchócratas).
Los agristócratas (agrogarcas británicos) se beneficiaban siempre: los capitalistas burgueses invertían y con el aumento de la población, de los alimentos, la rentabilidad era menor, pero pagaban la misma renta a los agristócratas. Los rindes disminuían con la explotación de tierras menos fértiles, pero la renta agraria a los propietarios de la tierra se mantenía, de manera que la ganancia de los burgueses era menor.
El niño Ricardo, burgués, en solidaridad de clase, si bien no cuestionaba el régimen de tenencia de la tierra, con su teoría de la renta diferencial trataba de liberalizar las importaciones de granos de Sudamérica: eliminar las barreras arancelarias, bajar el precio de los cereales y aliviar los gastos de los burgueses.

Por estos lados, la disputa entre garcas del campo e industriales se reeditó. Desde el peronismo y la industrialización por sustitución de importaciones post-depresión del 30, los agrogarcas se quejan de que subsidiaban a los industriales.
A los agrogarcas no les importa un carajo el mercado interno, quieren exportar cuando el precio de los commodities sube y que el dólar sea alto para verse beneficiados con el cambio.
Los industriales quieren un dólar no tan alto, porque encarece sus compras de insumos, repuestos y maquinarias.
Los agrogarcas hablarán enonces de “atraso cambiario”. ¿Atraso en relación a qué?… a que sus ingresos no tarden tanto tiempo en pasar de ser extraordinarios a recontraextraordinarios. Ahora que el precio de los commodities bajó, están más urgidos de un dólar alto.
Los industriales se quejan porque el decrecimiento industrial les hace bajar la rentabilidad. Y la clase obrera organizada les pide aumentos de salario que supere el nivel de inflación. Y el estado puto del orto permite que estos extorsionadores se reúnan y se sienten en la misma mesa. (ironía, gruesa ironía)
El populismo tiene un problema estructural: es una construcción que tiene al enemigo adentro. Construye en una lógica dialoguista entre sectores en pugna: trabajo y capital. Busca armonía.  Dura la tarea.
Un capital casi enfrentado entre sí,  una clase obrera, que a costa del crecimiento se ha estratificado con  gremialistas, como los de La Fraternidad,  que no dudan en pedir aumento de boleto para que aumente su salario, enfrentándose con los laburantes usuarios del tren.
Hay industriales (Arcor)  que exportan el 72% de lo que producen. Esos industriales, que no requieren de insumos tecnológicos importados, igual que los agrogarcas, quieren un dólar alto, salarios bajos, subsidios del Estado. Y buscan un gerente.

Y Sudakia queda cada vez más lejos. El círculo rojo pone y saca ministros, presidentes. Buscan un gerente para su modelo de negocios.  El pasado nos acecha.


Gracias Navarro.

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