Sudakia en las alturas

Pobre Francisco. Tiene un blog y yo le comento. El pone una ilustración y yo le meto comentarios más largos que… largos. El tipo pone una frase de John Cage y yo le hablo de Darwin/ Wallace, la expansión del Universo y la estructura interna de los sólidos; el tipo pone un dibujo sobre la cadena de violencias y yo le hablo de la familia extensa  en la edad media, la constitución de la familia nuclear, el capitalismo, el amor líquido, la desterritorialización del capital y más.

El tipo es educado. Arborescente es la palabra que encontró para describir Sudakia y mis comentarios estilo brainstorming.

Arborescente, irse por las ramas… Cual el Mayor Anchart recordé un post de mi viejo blogsito y en el refrito sudakiano, todo vuelve. El post de 2012 se llamaba Sudaca Rampante

*      *      *

Sudaca Rampante

Ilustración de Germano Ovani

Subir a los árboles. Extraño eso. El mundo se veía distinto desde allí arriba. Una mezcla de vértigo y transgresión. Una voz interior que se desoye, un límite que se rompe. Y el viento en la cara. Cuanto más arriba, mayor fragilidad de las ramas, equilibrio, moras maduras, brevas enormes. Al bajar, la chatura del mundo se hacía insoportable.

Mi hijo Tomas tiene autismo y ama trepar el roble del fondo. No hago nada para impedírselo.

“En los árboles se estaba tranquilo, le dejaban a uno en paz. Hasta allí no llegaban las llamadas de la madre, ni las órdenes del hermano mayor, Solo el viento, el murmullo de las hojas y el ligero crujido de las ramas… y qué panorama tan amplio y maravilloso: yo podía ver no solo nuestra casa y el jardín, sino las otras casas y los otros jardines. El lago y los campos del otro lado, y las montañas;y, al atardecer, yo, desde lo alto de mi árbol, todavía podía ver el sol del otro lado de las montañas, cuando para los que vivían al ras del suelo, ya hacía rato que se había puesto. Era casi como volar. (…)”
(De Patrick Suskind, La historia del señor Sommer. Cómpreselo, el que viene con las ilustraciones de Sempé)

Cuando vi Amarcord de Fellini me impresionó Ciccio Ingrassia subido al árbol gritando. ¡Voglio una donna! -Impactado casi tanto como con las tetas de la cigarrera-

Hace dos días terminé el libro de Italo Calvino, El Barón Rampante. (puede bajárselo de aquí) Si no hubiese sido por el maldito super yo que reprimió el impulso, me trepaba al fresno de casa y desde la punta de la copa meaba un chorro largo, glorioso, como Cósimo.

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11 pensamientos en “Sudakia en las alturas

  1. Hola amigo, cual critico gastronomico de la pelicula ratatouille viaje en la maquina del tiempo (sudakia expres) hasta mi infancia y vi desde la copa de un paraiso todo mi barrio otra vez, los picones donde no me dejaban jugar por ser mas chico. y de andar siempre en las alturas salio el apodo que tengo.
    Abrazo

  2. Yo le rajo a los best sellers y a las películas taquilleras. Pero una vez tomé casualmente por el lomo Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo (gordo por cierto) y lo abrí en cualquier lado, como suelo hacer con los libros. Me encontré con el relato de un tipo en un pozo y poco a poco comencé a sentir claustrofobia. Si ese japonés podía hacerme sentir claustrofobia en pocos párrafos, valía la pena averiguar un poco más. Y me lo compré. Y fue una buena compra. Ni sabía quién era Murakami.
    Luego supe que Murakami era apreciado por gente a la que desprecio. Si hubiera sabido eso antes, me lo perdía. 😀

  3. Renegáu, ¡me cree si le digo que estaba escribiendo un post sobre Sudakia y después de que casime convence de que me guste Murakami veo este post?
    El panfleto sudakiano sale el jueves
    Sus post y sus comentarios en este y por lo menos en mi post son un lujo. Así que ningún pobre Francisco que pienso en el papa, por los quilombos enlos que se mete, que el de Asís sí quela tenía clara, y a Clara. Ve? Me salió con chiste. Deben ser los aires de Sudakia que inspiran cuando se respiran.
    Lo tiene a Baricco? Se los paso todos si quiere. Mejor que el japonés corredor y jazzero (y a pesar de las dos cosas no lo tolero) Barico es un tipo que te hacemejor persona, aparte de escribir como los dioses, como Silvio, el negro Fontanarrosa o el Negro vasodilatador.
    Abrazo compañero, compañero

    • No leí nada de Baricco. Pase algo 😀
      A los libros ahorita le doy pocas chances: si no me atrapan rápidamente los abandono sin piedad ni culpa. He bajado mi tolerancia a siete páginas.
      Volviendo al Barón Rampante. Es imprescindible. Desafíelo, rételo a amenaza de abandono. Dígale que si en el próximo párrafo no mejora lo dejará. Que ya ha vencido su prejuicio del deber ser y no acumula más la pila de los por terminar.
      Y cuando quiera acordar ya no podrá abandonarlo y lo que temerá es que se tarmine el texto.

      • Ahhhh jajjaj, esta bien… hace tiempo lo tengo al Barón en lista de espera. He vuelto varias veces a las ciudades invisibles mientras el me espera en los árboles. Le tengo fe. Al que no le tengo fe es al japonés yanquizado. Le paso por email a Baricco. No es por influenciar,que puede ser contraproducente, pero es un viaje de ida. Suelo recomendarselo a todo aquél que le gusta leer.
        Abrazo compañero. Buena semana

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