Efecto Nisman

I

El otro día, Rafa le llevó a Lucía su taladro en préstamo a la oficina.

Ella tenía que armar una repisa. Pues bien. Rafa puso su viejo taladro en una bolsa de nylon naranja  y pasó sin problemas por la guardia del edificio administrativo del Ministerio de Desarrollo Social.

Luego le explicó a la compañera el funcionamiento. La manera de cambiar las mechas, los tarugos adecuados y otros detalles a tener en cuenta. Inmediatamente   comenzó a preocuparse.

¿Y si a la compañera le pasaba algo?… ¿Habrían quedado sus huellas en la empuñadura de taladro eléctrico?… En vez de  seguir preguntándose cosas le puso nombre a la situación: Efecto Nisman. Estaba siendo víctima del Efecto Nisman.

II

Con mi hija estamos practicando andar en bicicleta en la vía pública: prestar atención a los autos, anticipar maniobras con los brazos, frenar con la distancia adecuada. Para eso decidimos ir por la calle 426 hasta el Parque ecológico.

A la ida encontramos un niño que era arrastrado por una perra dogo blanca. Se empeñaba en llevarla pero era conducido por ella.

A la vuelta vimos al mismo niño. La perra ya no era blanca. Tenía barro hasta en las orejas. El pibito estaba exhausto sentado en el pasto .

-Señor…me permite llamar a mi mamá. Si quiere marque Ud. yo le digo el número.-

-No hay problema. ¿Qué te pasa?-

-La perra no quiere volver al Parque y mi mamá debe estar preocupada.-

-Bueno…intentemos. Tu mamá no conoce mi número y tal vez no atienda-

-Hola má… si … estoy a una cuadra, en la calle de tierra. Es la perra que no quiere moverse. Avisale a papá…De un hombre que me lo prestó. Si…si. Chau. – Corta y me regresa el teléfono.

-Gracias señor.-

-De nada. Suerte-

Y nos vamos.

Mientras pedaleamos comienzo a pensar. ¿Y si al niño le pasa algo?… Mi número quedó registrado en el móvil de su mamá. Para la prensa seré “el hombre que me lo prestó”…¿Alguien me vio prestarle el celular?…¿Alguien me vio yéndome?.

Algunas palabras comenzaron a sobrevolar:  coartada, Nisman, perpetrar. Qué palabrita esa: perpetrar. Nadie perpetra un sánguche de jamón y queso. ¡¡¡Nisman!!! ¡Eso…. Yo también estaba siendo víctima del efecto Nisman.

Llegamos a casa. Le cuento a la china lo ocurrido.

Decido telefonear a Rafa y advertirlo  de la reaparición del fatídico efecto.

Marco su celu.

III

Epílogo

Al otro día reviso los titulares y las páginas policiales. No hay  noticias sobre la desaparición de  niños en las inmediaciones del Parque Ecológico.

Tampoco sobre  el suicidio de nadie  que se hubiese  taladrado la cabeza con una mecha de widia de 6 mm.

Pero el lunes, en el trabajo, Rafa me dice:

-Sos un boludo-

-¿Por qué?…-

-Me llamaste al celu. Todo quedó registrado. Esas cosas no se hablan por teléfono.-

*   *   *

¿Qué estaba haciendo Ud. el lunes a las cuatro de la tarde?… ¿Tiene testigos….alguna prueba?…

En Sudakia no habrá diario Clarín.

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11 pensamientos en “Efecto Nisman

  1. A mi me gusta el efecto Nisman tres dedos fuerte y al segundo palo, el izquierdo logicamente. ja , aflojele un poco que si no colea amigo un abrazo 😀

    • Ud dice a lo Palermo…
      No. Seguro que a lo Palermo no.
      ¿A lo Riquelme entonces?
      Ya no quedan shoteadores.

      Lo que es la asociación libre y la rima. Asocié shoteadores, con domadores y con “ya no quedan”. Recordé esta:
      Una de Inodoro Pereyra.
      -¿Vio Mendieta que ya no quedan domadores?-
      -¿No?-
      -No. Ahora son todos licenciados en problemas de conducta en equinos marginales.-

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