Tamina: La oreja de Sudakia (siempre vuelve a saludar)

Tamina sabe escuchar lo que la gente le cuenta.
¿Pero escucha de verdad? ¿O solo mira atentamente y en silencio?
No lo se y ni siquiera es tan importante. Lo importante es que no les interrumpe. Ya saben ustedes lo que ocurre cuando dos personas están charlando. Uno habla y el otro interrumpe. Eso es lo mismo que me pasa a mi, yo… y comienza a hablar de si mismo hasta que el otro logra decir eso es lo mismo que me pasa a mi, yo…
La frase eso es lo mismo que me pasa a mi, yo… parece como si continuase los pensamientos del otro, como si enlazase con ellos dándole la razón, pero es falso: en realidad se trata de una rebelión brutal contra una brutal violencia, de un intento de liberar de la esclavitud la propia oreja y ocupar por la fuerza la oreja del contrario. Porque toda la vida del hombre entre la gente no es más que una lucha por la oreja ajena. Todo el secreto de la simpatía que despierta Tamina consiste en que no desea hablar de sí misma. Acepta a los ocupantes de su oreja sin resistencia y nunca dice eso es lo mismo que me pasa a mi, yo…

KUNDERA Milan. El libro de la risa y el olvido. Editorial Seix Barral. Barcelona, 2000. (Primera edición 1978). Traducción del Checo: Fernando de Valenzuela.

Cuarta Parte. Tamina. Capítulo 1. Paginas 109 y 110.

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Escultura de Dora Salazar en la Playa Zarautz, País Vasco

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2 pensamientos en “Tamina: La oreja de Sudakia (siempre vuelve a saludar)

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