Juan, Miguel, Alfred y los buitres

Se padece, haciéndole el aguante
al equipo. Sufrir, cada partido,
el miedo de que esté todo perdido
y al final, zafar en un instante.

Pero hay placer también en la flagrante
angustia que despierta la libido.

Del gordo Hitchcock hemos aprendido
a gozar del suspenso, una constante.

De sus películas, recuerdo una
con Tippi Hedren de hace muchos años
que hoy vuelve, memoria inoportuna.

Bajo el sol cenital hay algo extraño:
sombras que giran sobre la tribuna,
buitres posados en el travesaño.

 

Una de Hitchcock. Juan Sasturain 23/06/2014

Los buitres de afuera y adentro. No se puede carroñear lo que está vivo. Ilustración de Miguel Rep, Buitres & Co. 23/11/2012

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