Azuquita mamita

A usted se le acaba el azúcar. Es domingo, el almacén de la esquina está cerrado. La torta a medio preparar… sin azúcar no avanza. ¿Le pide o no le pide una taza a la nueva vecina?… Má si. Le pide.

La vecina le abre y la invita a pasar. Usted huele el Poet a lavanda del living y también entra otro a sus sensores que no puede identificar. Uno como de la infancia. La ventana abierta trae aroma de las glicinas del fondo. Si, eso, son las glicinas como las de la quinta de la abuela. Ve unas fotos en la pared de unos niños que seguramente son los hijos ya grandes. El gordito debe ser el pelado que vino la semana pasada entrando con la nena.

Usted regresa a su casa con la taza de azúcar. Y se trae dos cosas consigo. El azúcar y la deuda de gratitud con la vecina. Esto no se devuelve con azúcar, ni con dinero. ¿Deberá darle media torta?…

Comenzará con Amanda, que así se llama la vecina, un intercambio de dones. Ella se irá tres días por el fin de semana largo. Ud. tiene a cargo la jaula del canario y la llave de la casa para regar las macetas. Son solo tres días, pero con este calor, se secan si no se cuidan.

Amanda cuando llega, le trae una lámpara de caracoles que le compró en la costa atlántica. Es francamente fea, pero a Ud. no le importa. Le debe haber salido carísimo y no tenía por qué. -¡No te hubieras molestado, Amanda!-

-¡Pero si no es ninguna molestia!-

Se establece un juego en el que por turnos una va siendo “acreedora de la otra”. Durante el período que dura el “reinado” de la acreedora, la deudora imagina cómo deberá retribuirlo. Se siente en inferioridad de condiciones. Solo tiene “poder”, cuando da. Paradójicamente, cuanto más se da, más se tiene (Prestigio, poder).

El intercambio de dones fue materia de estudio de Malinowski, Marcel Mauss, Levy Strauss y Maurice Godelier. (Y más. La solidaridad, como tema, fue materia de estudio de Durkheim, aunque no los dones. También están las corrientes contractualistas de lo social: Hobbes, Rousseau )

Para los primeros, es la reciprocidad y el intercambio lo que funda la sociedad. (Intercambio de mercancías, de símbolos, de mujeres) -economía, cultura y parentesco, respectivamente). Para los contractualistas, pactos materializados en el Estado.(Para Hobbes está para mediar en el hombre lobo del hombre y para Rousseau, se le entrega el monopolio de la violencia y pactamos así no nos matamos, aunque pa él el hombre es bueno y luego se malogra con la mala junta de la esquina). Pero esta no la tenía: Para Godelier, a contrapelo del sentido común y de sus antecesores, hay que cambiar el eje. No hay que mirar lo que se intercambia , sino lo que esta exento de ser un don, lo que se encanuta: lo sagrado. Hay cosas que Amanda guarda celosamente y ni en pedo le dará a la vecina sin azúcar. Y eso, lo sagrado, es el fundamento de lo social y de la identidad. No sé si es así. Pero me ha atrapado esa explicación. Otro día sigo.

Yupanqui con azuquita, mamita

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2 pensamientos en “Azuquita mamita

  1. Siempre entendi que los favores no se pagan. Si no dejarian de ser favor y de ahi es que uno no tiene ningun tipo de “poder” sobre el otro, pero no se puede dejar de sentir que en algun momento (debe o se puede hacer algo por el otro):D

    • Pero como el “hoy por ti, mañana por mi” está arraigado, aunque se haga un favor de manera desinteresada, el favorecido se siente en deuda de gratitud. Y eso pone asimetría. Algunos la explotan. Samigo…le debo al menos 2 Capitanes del Espacio😊

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