Extraños frutos en Massacrilandia

Con Sudakia nunca se sabe. Yo agarré p’al sur, por un dato falso que me dieron en la cita. Error.
Ya me sospeché que equivocaba el camino cuando fueron desapareciendo las fábricas, los comercios, los vecinos.
Llegué a un lugar semi-vacío, como en los pueblos del Far West.
Sobre el cartel que decía “Massacrilandia” se posaba un  jote cabeza negra  que me miró  amenazante.

En los jardines de las casas deshabitadas, había álamos y magnolias añosos de follaje cerrado. No pude reconocer los frutos que pendían.
Me fui acercando para identificarlos, y aunque el olor era nauseabundo, no logró detener a la curiosidad.
Eran rateros colgados. Los “justicieros” no estaban.

Huí de aquél abominable lugar desierto. Luego supe que los ciudadanos encargados de colgar a los ladrones no estaban porque habían ido a comprar celulares liberados, esos que se consiguen baratos en el mercado negro.

* * *

Para amenizar este relato, los dejo con Billie Holiday, que canta Strange Fruit de Abel Meeropol. Una canción que relata los extraños frutos que pendían de las magnolias y los álamos: negros linchados en las plantaciones de algodón del Mississippi.

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4 pensamientos en “Extraños frutos en Massacrilandia

  1. Que feo es todo esto,sudaka.
    que mal que me pega,
    a esto si que hay que temerle:
    hordas de padres de familia
    linchando a pibes por chorearse una cartera.

    Ya en diciembre cuando los canas decidieron que tenian derecho a hacer huelga,
    hubo un caso igual en cordoba,donde a un pibe por ser morocho y estar en el barrio incorrecto en el horario incorrecto, casi lo matan.En ese entonces hice un collage que ahora lamentablemente se actualiza.

    http://volvepelotudo.blogspot.com.ar/2014/03/mediopelo-cinco-estrellas-apartheid.html

    collage Federico Hurtado

    Abrazo,compañero.

  2. Es horrible lo que ocurre.
    Los delitos económicos y políticos generan más damnificados que los delitos individuales contra la propiedad y contra la vida, (que aparecen como peligrosos o generadores de inseguridad). Los económico-políticos están a cargo de delincuentes graduados en Harvard, de manera que no generan la iracundia al punto tal de agarrar un machete para hacer juliana con su perpetrador. Si a un ratero hay que lincharlo, a los hermanitos Alemann (deuda con el club de París) o al Mingo qué habría que hacerles?…
    El Mingo no solo nos cagó a nosotros con la convertibilidad o la nacionalización de la deuda privada. Dolarizó la economía de Ecuador en la época del Menen ecuatoriano Bucaram y todavía no pueden salir de eso.
    Y si vamos específicamente a los delitos contra la vida y la propiedad, que permiten la racialización de la relaciones de clase, tenemos el engendro del código penal vigente: fruto de las reformas Blumberg, encubrir el robo de una vaca tiene más pena que encubrir un homicidio. Bueno… no deja de reflejar la realidad ontológica agrogarca: ser es a partir de tener.
    Me calenté.
    Otro tema. Su collage ta muy bueno.

    • Los fenómenos de contagio social son extraños: suicidios, violencia contra chivos expiatorios, etc.
      La psicología de masas es un tema que me excede desde lo académico. De Le bon p’a cá, no supe más nada.
      Igual, siendo miembro de la sociedad en cuestión, me falta distancia para opinar desapasionadamente.
      Y tampoco veo por qué hay que opinar desapasionadamente, ahora que lo pienso.
      Como usté dice en breves y certeras palabras: “piel de gallina”

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