Elogio de la traición (o el día que el chancho habló)

Autismo Sudaca

A princio de la semana ocurrió lo inesperado.
Estábamos todos sentados a la mesa, almorzando.
Tomás tiene nueve años. Quería jugo de naranja. Él no habla pero se hace entender.
Decidimos no darle. Cuando comienza con el jugo no tiene fin y eso preanuncia que no comerá un carajo.
Tomás se vio en una encrucijada. No podría satisfacer su deseo a menos que articulara los sonidos en palabras.
Re-caliente, abrió la boca y con fuego en los ojos nos descerrajó:

¡¡¡Jugo!!!

Nunca había dicho “jugo”.

Con todo el cuerpo, con su actitud no nos dijo solo “jugo”. Dijo “demen (nada de denme) jugo, la reputísima madre  que los parió a todos”.

Mientras le servíamos todo el jugo que quisiera, su hermano que también tiene TGD preguntó: -¿Es que Tom ya no es más autista?-

Ese día anduvimos todos inmunizados contra cualquier mal de esta tierra y de otras.

El Chancho…

Ver la entrada original 35 palabras más

Anuncios

2 pensamientos en “Elogio de la traición (o el día que el chancho habló)

  1. Esto no tiene nada que ver, pero al leer traición y chancho en la misma oración lo relacioné con una curiosidad antropológica. En una tribu de Papua-Nueva Guinea, el vocablo que denomina a la traición, también es el que describe la acción de engordar al chancho para después matarlo. Bastante descriptivo , ciertamente.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s