¡¿Qué pasa?!… Planificación hacia Sudakia

En este blog los hipervínculos suelen ser más interesantes que lo que se publica en primer plano. Si se anima…

Es importante recordar que Sudakia es un camino. Y que uno está en Sudakia ni bien comienza a buscarla. Pero hallar Sudakia es construirla. Descubrir haciendo.
Esta idea es compleja de asimilar porque rompe cualquier percepción conocida de las dimensiones tiempo y espacio.
Hallar lo que se hace. Hacer lo que se busca. Un futuro que está acá y estará allá si lo armamos. ¡Destino al carajo!

Este blog es la búsqueda de mi Sudakia subjetiva. Pero hay una relación dialéctica sujeto/mundo. Deliraré solo por hoy con la Sudakia colectiva. Solo por hoy (como los alcohólicos).

En términos de planificación tradicional (o normativa): uno hace un diagnóstico, se fija una meta dentro de un objetivo general y arma un gran plan maestro (pongamos, el plan quinquenal peronista). Los imponderables retrasarán y/o desviarán. Los otros están afuera de la planificación. Es armar el partido sin mirar los videos de los demás equipos.

En términos de planificación estratégica o situacional, se comienza por el objetivo u horizonte utópico (diría Matus):  qué deseamos, anhelamos, el tipo de futuro querido. Luego entonces realizamos un análisis situacional. Se fija quiénes somos nosotros/quienes son ellos, se analizan las correlaciones de fuerza, cuál es la línea de base a transformar. El diagnóstico se hace respecto al deseo. Se cartografía lo que importa. Si no, corremos el riesgo de hacer un mapa del tamaño del mundo, como en el cuento de Borges.

¡Ta que lo parió al viejo!
Entonces luego se arma la estrategia y las tácticas que conectarán realidad con deseo. La construcción de la viabilidad del deseo. (Política, que le dicen)
Tácticas que presuponen un otro que no cincha pal mismo lau, metiendo al conflicto como parte de la planificación y no como anomalía.

La bandera, el escudo y el himno de Sudakia son la representación del deseo.
Podemos ponernos o no de acuerdo: uno cincha con fuerza por el otro (La patria es el otro) y tal vez no tanto por el mérito, otro cincha con fuerza por la necesidad y lo desalienta lo imposible. Pero como advierte Matus, el objetivo u horizonte es una fuga al futuro. En el futuro todos vamos a ser felices, buenos y generosos.
Hacer trapos de colores y ponerles slogans, no es una tarea muy comprometida.
Hay quienes le ponen al trapo “la patria es el otro” y otros le ponen “Solo Vos”.
“Solo Vos”…el paradigma del individualismo liberal. En la Sudakia de Durán Barba, como tiene muy claro que mi libertad termina cuando empieza la de los demás… para ser más libre … ¡Hay que terminar con los demás!.

El conflicto está en el diagnóstico. Lo que pasa aquí y ahora (que no es otra cosa que el resultado de lo que viene ocurriendo antes). Es conflictivo porque nos interpela. Acá no podemos tachar la doble generala. Acá estamos metidos hasta la manija.
Los vecinos suelen molestarse con los diagnósticos: tienen razón porque se usan como excusa dilatoria de la acción. Para ganar tiempo.
Pero ponerle nombre al problema, es la primera batalla. No es lo mismo decir que el problema es el costo laboral que decir que el problema es el costo patronal (término acuñado por las empresas recuperadas)
No es lo mismo definir que el problema son los piquetes a decir que el problema es la injusticia social. (Je… un hallazgo: No es lo mismo Bárbara Duran que Durán Barba)

Los problemas no están separados de los que lo definen. Problema es siempre para alguien. Y si tiene la fuerza e inteligencia suficiente como para ponerle nombre e imponerlo en la agenda pública, tendrá ya una primera batalla ganada. Eso que ahora se ha puesto de modo como batalla por el relato, o batalla cultural.

Pero en el momento diagnóstico, que es el de responder qué pasa, y ponerle nombre, también pasa lo que tenemos, lo que contamos. El porotómetro al palo. Acá no se cuentan votos sino recursos, saberes, disposiciones, energías, acuerdos, aliados.

Pero a la Planificación estratégica situacional de Matus, tiene un pequeño problemita: deja la planificación en manos del que gobierna. Si le damos una vuelta, podemos darle toda la razón: ¡gobernemos todos!… Planificación participativa, que le dicen, como se parió la Ley de Medios.

¡Me aburro!, dijo Zamba, de Pakapaka.

Volvamos a la Sudakia provinciana, subjetiva. Como diría el denostado Benedetti, mi estrategia es simple: que al fin me necesites.

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7 pensamientos en “¡¿Qué pasa?!… Planificación hacia Sudakia

  1. No se caliente, Comandante!!! 🙂
    Esta poesía de Benedetti es más clara que Clausewitz para explicar la relación entre objetivo: ganarse la mina, estrategia, que ella lo necesite y táctica (todas las huevadas que propone).
    Si lo ve como poesía estamos cagados. Pero es una herramienta política poderosa de adoctrinamiento para la internacionalización del detalle y las grandes pavadas!
    Abrazo y me daré una vuelta por su enlace.

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