Mandarinas de Sudakia

Polenta con pajaritos . La nuca donde la ley no llega. Maravillosa fruta la mandarina robada. Te dejaba olor a choreo, a un sano choreo cítrico. Te dejaba olor a hojas verdes y la sensación irremediable de ser verde como las hojas. Y te dejaba la sensación inigualable de haber trepado paredes ajenas para recuperar algo tuyo

 

Cuando la ley te espiaba, las mandarinas robadas se ponían más gordas, más jugosas. Les crecían más gajos, se hacían más tentadoras. Recuperarlas se volvía más justo. Cuando la ley espiaba, el clima se ponía más tenso, y la tentación dibujaba aventuras en el aire, aventuras con formas de mandarinas robadas. Cuando la ley espiaba, las mandarinas se transformaban en “bocatos di cardinale”, en jugo de la misma vida.

Como decía El Conejo “no sé para qué dicen que la justicia es ciega, si se le nota perfectamente” y mientras lo decía arrancaba mandarinas con más bronca, como para equilibrar una balanza eternamente desequilibrada. Y daba la sensación de querer llegar a un número de mandarina robadas inalcanzable, imposible de recuperar. “Se le nota perfectamente”, decía El Conejo. “Y también… A quién se le ocurre darle semejante cargo a un ciego”. Y la remerita del Chiripa se inflaba más y más.

Cuando la ley te descubría, se la enfrentaba con varios estilos a saber: Uno, pirar convertido en una verdadera centella humana, arrojando las mandarinas robadas, el honor, la compostura, y eventualmente, algún pedo. Dos: demorarse algunos segundos más para comprobar hasta qué punto había crecido el valor, y salir disparado en el momento en que la cobardía invadía los esfínteres. Tres: igual al primer punto pero aferrado fuertemente a las mandarina robadas.

y Cuatro: la opción más estresante o más valerosa. Quedarse y hacerle frente. El Conejo era muy amigo de este último estilo, por lo que El Chiripa y El Pirincha jamás dudaban en abandonarlo sabiendo que el tipo se las arreglaría solo y perfectamente bien. Y que, como él mismo les decía “huir rima con vivir y con morir, pero ustedes son los poetas”.

Treparse a las paredes es cosa de pibes y de hormigas. Treparse a las paredes y llegar al mundo de la copa de los árboles de las mandarinas robadas, sentirse rodeado de vitamina Cé. Inyectado a la savia que trepaba por las venas de las ramas y de los brazos. Abrazado por las hojas verdes, casi alado. Un Tarzán latinoamericanizado. Treparse a las paredes es cosa de pibes y de hormigas. El brazo armado de la ley no sabe nada de eso. Sabe de palazos en el lomo, balas en la nuca, borceguíes en el hígado. Ya lo decía El Conejo. “Si quieren ayudar a la policía peguensé solos”.

El Conejo dominaba perfectamente el terreno que se extiende entre los pies descalzos de la ilegalidad y el brazo armado de la ley. Por eso, no solo optaba por hacerle frente. Además sentía un irrefrenable deseo de divertirse desmesuradamente, de gozar, de ser un hijo de mil putas, de jugar con la punta del dedo gordo en el finísimo límite de la cordura. De ser el valiente vivo más vivo de todos los valientes. De desparramar puñados de astucia en la enormidad de la palabra prudencia. De cagarse de risa cuando más seria se ponía la cosa. De dominar perfectamente el terreno que se extiende entre los pies descalzos de la ilegalidad y el brazo armado de la ley. De ser…una buena mandarina.

Maravillosa fruta la mandarina robada y borde de las paredes donde la ley no llega. Y el mundo de las copas de los árboles de las mandarina robadas donde la ley no llega. Y el corazón ágil donde la ley no llega. Y la huida rimando con vida, donde la ley no llega. Y la remerita embolsando mandarinas recuperadas donde la ley no llega. Y los riñones donde la ley no llega. Y la nuca donde la ley no llega. Maravillosa fruta la mandarina robada. Y escupir ese hollejo donde la ley no llega. Como decía El Conejo. “Huir rima con vivir, y con morir, pero ustedes son los poetas”. Los obligaron a descender del auto y los trataron mal. Les pegaron un poco. Fabián Benigni gritó. “¡Paren de pegar!” La frase fue tomada por el sargento de policía argentino Orrego como una falta de respeto y cargó el arma. Gustavo Bogado, el amigo de Fabián se dio vuelta y lo vio. El sargento de policía le disparó un tiro a quemarropa mientras otro policía lo tenía agarrado. La bala le rozó el cráneo. La cabeza de Fabián explotó. Un policía más al lado miraba. Otros tres policías se reían. Fabian Benigni murió en el hospital Clemente Álvarez de Rosario el 18 de noviembre de 1991. Un año después le dedico esta historieta. Guión y dibujos El Tomi (Tomás D’Expósito), Revista Fierro, nº 100, Buenos Aires Diciembre de 1992.

 

La hermana de Victor Heredia, fue secuestrada y desaparecida por la dictadura militar argentina. Al momento de su secuestro Cristina Cornou tenía 28 años, estaba embarazada de 4 meses y trabajaba como maestra en la Escuela 19 de Moreno.

Victor compone esta canción recordando sus robos de mandarinas en la infancia.

 

Mandarinas

Recuerdo cuando niño robaba mandarinas

redondeces de oro que una dulce vecina

cuidaba de mis garras, mis garras asesinas

como quien cuida al tiempo que no arruine la vida.

Yo esquivaba en la siesta la leve ligustrina

sobornando a su perro con sobras de cocina

y entraba al terrenito de doña Catalina

que dormía su sueño tras pesadas cortinas.

Alzaba mi tesoro y escalaba la encina

despues con un silbido le avisaba a Cristina

y comíamos juntos y ella a veces reía

con risa transparente y fulgor de aguamarina.

Silbo de vez en cuando para ver que sucede

aunque hace tantos años que talaron la encina

y aunque no me lo crean a veces siento risas

y un perfume en el aire como de mandarinas.

Víctor Heredia

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Sudakia libre

Tomo como está la entrada de mi antiguo blogsito El Sudaca Renegau escrita en el 2011 que siempre vuelve a saludar. En su momento se llamó Cultura Libre

* * *

Usted escucha el canto del gallo, o el despertador y lo apaga, esquiva la ropa tirada a los pies de la cama, se desplaza hasta afuera de la tienda o hasta el baño. Hace pis, se lava los dientes. Si meó la tabla, la seca para que no lo reten. Si es mujer no meará la tabla, pero no tendrá el privilegio de mear colectiva y simultáneamente con sus hijos varones en una ceremonia escatológica profunda.
Tal vez se duche, o se bañe en el río. Puede rascarse un poco las partes, y se prepara el desayuno. Pone el agua para el mate, o su café, o su tocino con huevos fritos, o su feta de antílope.

Usted no reflexiona sobre lo que hace. El cepillo, el inodoro, la perilla de la luz, la canilla, el microondas están allí y usted los usa, sin más. A esa hora, el infinito, el sida de África y la vida eterna le son ajenos.

Prende la radio o la tele, o la compu, o levanta a los chicos, o reza mirando a la meca, o a un crucifijo, o se masturba, o tiene sexo matutino con su pareja con aliento a triceratops. No necesita saber de circuitos, de mecánica cuántica, de cinética, de hidráulica, de electricidad, de fisiología, de flúor, de microprocesadores. Hace su rutina de acuerdo a su vida. Eso que hace, lo hace como miembro de un colectivo que ya ha inventado el microondas, el cepillo de dientes, la pasta, el inodoro, la compu, la religión, el mate amargo,etc. Usted está reproduciendo la cultura de su época.

Quiero entrarle al asunto de la cultura libre, que es como el amor libre. No… Bueno no sé. ¿El trono o María?… después de todo el trono solo lo quiero para posarme sobre él y satisfacer mis deseos desde los más sublimes a los más perversos… en cambio a la María la quiero para… caramba… Qué coincidencia!… (Parte del texto del Rey enamorado de Les Luthiers) (Pinche el enlace. Reirá… se lo garantizo)

Vio que la adjetivé con libre. Por ahí va la cosa. Nunca estuve de acuerdo con los funcionalistas, pero usaré su cuestionable definición de cultura por un cacho. Ellos ven a la cultura como un conjunto de instituciones creadas a los efectos de enfrentar el etres cotidiano. Lo que está cumple funciones, sirve para algo. Por ejemplo, el matrimonio para resolver la herencia. (No creo que todo elemento cultural tenga una función, pero eso es otro tema). La antropología es hija del colonialismo: había que saber la función cumplían las instituciones de los no europeos para dominarlos.

Si aceptamos por un rato que la cultura -además de muchas otras cosas- es un recetario que le permite afrontar el estres cotidiano, no debe inventar cada día el subte para llegar al trabajo. (Podrá decir que viajar en metro es estresante, que la cultura misma es estresante, y tendrá razón, pero nos apartaremos de la definición funcionalista, que estamos usando ahora). Un cazador recolector no debe inventar cada día el arco y la flecha.

[Mire. una definición no funcionalista de cultura podría ser considerarla como la producción de fenómenos que permiten por un lado reproducir, y por otro transformar el sistema social. Entonces hay mecanismos de representación y/o de reelaboración simbólica de las estructuras materiales]

Pero sigamos por este post con la definición funcionalista. Si le pasara la genialidad de inventar algo nuevo, puede incorporarlo al repertorio de recetas de la cultura. Estará para que otro lo use, lo adecue a sus necesidades, lo transforme, lo replique.

El acceso a la cultura es desigual: no es lo mismo que usted sea hombre, mujer, grande chico, gerente de Mc Donalds o empleado del mes. Las pistas, los recetarios, son de acceso diferencial. Algunos los aprendió mirando, otros en la calle, otros se los enseñó su mamá, un chamán, su tío Enrique o la escuela. Viene como herencia oral o escrita. La información que acumule morirá junto a usted si no la comparte.

Por algunas pistas tuvo que pagar. Hay recetarios que son mercancía: su razón de ser para el que los hace, es resolver su propio problema económico; da las respuestas a los problemas de otro a cambio de dinero. Eso no está ni bien ni mal. (o si, pero ahora no trataré ese punto). La cuestión es que no revela su secreto. Cree que solo podrá sobrevivir si nadie más que él lo conoce. O vende el derecho a usarlo.

El equipo que trabajó en el proyecto genoma humano trató de patentarlo. Los laboratorios que hacen medicamentos, escamotean la información. Podrían venderlos y cobrar por el servicio de hacerlo, pero no. Quieren cobrar también por ser los inventores.

Imagine que un cazador no informe sobre la madera adecuada para fabricar los arcos. El tipo sería un hijo de puta. La supervivencia del colectivo en manos de un especulador. Si quiere cobrar una pieza de caza por el servicio de fabricar arcos, vaya y pase, pero no por avisar dónde está la caza, o la madera adecuada para hacerlos. Escamotear la información pone en riesgo a todos. (Copyright, que le dicen). El mayor logro de un músico es que los que canten sus canciones no sepan quién las hizo. Ahí se transforma en un verdadero músico popular. Su obra, ahora es nuestra.

Un ejemplo de esto es el software libre

Posiblemente usted no esté en condiciones de meter la mano bajo el capot de su auto, o el capot del su sistema operativo que hace que funciona su compu. Pero sería fantástico que si quiere hacerlo, pueda.

¿Cómo se hace para que la cultura sea accesible para todos y a la vez, los productores de cultura puedan vivir de lo que hacen? … Se la dejo picando (Le puse cultura libre l porque el tema da para más) Pinche el enlace, el Sr. Juan Carlos me lo sugirió y todavía no paro de reír.

Sigue aquí.

PD (del 2011): para lo que sigue estoy pensando en el potlatch, el kula, el trabajo colaborativo, Wikipedia, TED, copyleft y cosas así. Le sugiero que lea sobre todo esto, busque, así no pienso tanto. Incluso si escribe como seguir, puede mandármelo.

Aquilea sudaca

Fabian Cortés (Rodolfo Mederos), bandoneonista en el exilio parisino, quiere volver a Aquilea, su Sudakia.

Cada tanto se le aparece el fantasma de Eduardo Arolas, bandoneonista argentino muerto. Pero él piensa que Arolas está vivo.

En Sudakia las cosas no están bien, de todas maneras Fabián quiere volver.

Las Veredas de Saturno es la segunda parte de La Invasión. La invasión transcurre en Aquilea, con guión de Borges y Bioy  Casares.

Fabián tiene amigos y pareja en París. Uno de ellos es el pintor argentino Mario (Edgardo Lusi). El actor Edgardo Lusi, encarna a Mario, que en realidad es el pintor argentino Antonio Seguí.

Fotograma de la película Las Veredas de Saturno, 1986. Dir. Muchnik

Fotograma de la película Las Veredas de Saturno, 1986. Dir. Muchnik

 

Maipo, de Arolas, interpretada por Rodolfo Mederos

Música

Las veredas de Saturno, 1986,  Director: Hugo Santiago Muchnik. Guion Juan José Saer, Hugo Santiago, Jorge Semprún

 

El enlace para descargarla (es necesario Amule/Emule/eDonkey) pinche aquí .

Sudakia tucumana

¿Y si Sudakia llega a ser tucumana?… Ya lo jazzeó el Cuchi.

Si llega a ser Tucumana

Si la cintura es un junco
Y la boca es colorada,
Si son los ojos retintos…
Esa moza es tucumana.

Eulogia. Ilustración de Roberto Fontanarrosa

Si es dulce como esa niña
Y airosa cuando la bailan,
Si te gana el corazón…
Esa zamba es tucumana.

Y si la moza y la zamba llegan a ser tucumanas,
Ahogate en agua bendita que ya ni el diablo te salva.

Si es redondita y jugosa
Lo mismo que una naranja,
Si es noche cerrada el pelo…
Esa moza es tucumana.

 

 

Si a las sombras del pañuelo
Le va anudando distancias,
Si te consuela y te miente…
Esa zamba es tucumana.

Miguel Ángel Pérez (Letra) – Gustavo Cuchi Leguizamón (música)

Hernán Ríos agarra la partitura ya medio jazzeada por el Cuchi y le pone su toque.

Sudakia es zamba.

Plutocracia , Mercosur, Uropa y después.

La plutocracia sudaca necesita demostrar logros en un escenario pre-electoral. Entonces vende el neo pacto Roca-Runciman como una promesa de bienestar futuro.

Algunos países del Mercosur festejan (Bolivia, Uruguay) porque no tienen industria nacional que rematar y esencialmente son exportadores de materias primas. Tendrían nuevos mercados futuros donde colocar carne y vegetales.

Pero los países con cierto desarrollo industrial del Mercosur (Brasil, Argentina) no tendrían tanto para festejar. Carlos Bianco, ex Vicecanciller económico anuncia la muerte del desarrollo industrial automotriz entre otras cadenas de valor.  “El acuerdo es la muerte de la industria automotriz en la Argentina.”

Pero Marcelo Brignone dice que hay una falacia en el análisis de la dicotomía productores primarios/industriales  para analizar el posible  acuerdo entre Mercosur y Comunidad Europea.

 MARCELO BRIGNONE Y EL ACUERDO MERCOSUR – CEE

El tipo dice en pocas palabras que el supuesto acuerdo es un blef. Una presión de Alemania a EEUU ahora que Trump se puso cabrero y quiere cortarle el chorro a Europa. El déficit comercial que tiene EEUU en relación a Europa quiere eliminarlo cerrando la compra. Entonces Alemania hace el circo para demostrar que si quiere abre nuevos mercados, por ejemplo comprándole al Mercosur.

Un acuerdo que  nunca sería ratificado en el parlamento europeo porque lo que tiene Mercosur para ofrecer son productos primarios, y una cuota de compra agrícola perjudicaría a los productores europeos. Sólo somos una excusa en la pulseada EEUU-Europa. Parece que hay amor, que venderemos limones, pero en el fondo se trata de dinero.

 

Limonchiki es  canción judía ucraniana que trata  de una pareja de enamorados. Pero en realidad es sobre el dinero, porque limonchiki (pequeños limones) en el argot ruso es “millones de rublos”.

¿Y Sudakia?…   Sudakia está klezmer.

Ojo con no pinchar los enlaces que puse. Hay audios excepcionales.

 

Invierno. Me quedo en casa

Esta entrada es del viejo blogsito del 14/07/2011. Pero vuelve oportuna


Hemisferio Sur, La Plata. Invierno.

Salamandra, música en el equipo. Hacha, humo, niños, mujer, mate, cucharita. Me quedo en casa.

Y si Piazzolla no resulta pruebe con Miles Davis Blue in Green

Sudakia está en casa